
-Dios escribe una historia, que es lo que nosotros llamamos destino... nuestro desafío es salirse del libreto, arriesgarse a contar nuestra propia historia,
que al final de cuentas uno elige su propio destino, escribiéndolo o dejándolo de hacer. Hay que animarse a improvisar, y hacer lo que menos se espera de nosotros-